por José Luis Solís
“ Yo no entiendo mucho lo que pasa ahora, no tolero esta falta de resistencia contra el sistema. Yo soy de una generación que creció con utopías. No puede ser viejo, que no hayamos sido capaces de construir un mundo mejor.”
Sentí un poco la puñalada, pero de inmediato me di cuenta de que ya no soy tan joven y que Carlos se refería a otra cosa, nos solamente a una natural deferencia generacional. Así de simple lo había expresado, y en esa simpleza se sucedió la historia de un siglo de humanidad creciendo y destruyéndose en un misterioso proceso dialéctico.
Yo, que estoy entre ambos lados del puente, más joven que Carlos y más viejo que otros jóvenes, sentí en mi estómago el hormigueo de la contradicción; a mi manera también tengo nostalgias de utopías, pero me liberé muy joven de ellas y puedo tolerar un mundo casi tal cual es.
Pero en el fondo siempre está la esperanza que es madre de la voluntad y de la fe. Entonces miré a Carlos de soslayo, tomando algo de aliento y alegremente le dije:
“ Pero Tetragrámaton es una forma de resistencia; estamos resistiendo a la indiferencia”. Ambos nos respondimos con una sonrisa.
Creo que de eso se trata justamente TETRAGRAMATON, de una resistencia terca contra la indiferencia, contra la derrota. Se hizo mucho mal en nombre del bien a lo largo de este siglo que muere, creo que algunos aprendimos y otros, por suerte, parecen estar condenados al olvido. La simple existencia del hombre es esperanza, los sueños no han perdido el carácter temerario de su existencia. No hubiera volado el hombre si no hubiera estado lo suficientemente loco como para soñar con ello.
Los utopistas quisieron el paraíso ya, y construyeron infiernos más demenciales que los del Dante. Los posmos de hoy, se conforman con el último diskman o una cuenta de Internet. Cambiaron las utopías por las autopistas. Sus deseos son mezquinos y de muy corto plazo, de allí la indiferencia y la derrota.
TETRAGRAMATON ha desembarcado en este fin de siglo con la valentía, el temor y los sueños con que lo hicieron aquellos valientes del Dia D. Nos hemos perdido las esperanzas de hacer un mundo mejor, sin necesidad de destrozarlo previamente. Creemos en la cultura y en el importante papel que puede jugar es el mejoramiento del ser humano. Apostamos al discurso, a la expresión y a la libertad, nos atrevemos a soñar con lo imposible, a construir una posibilidad mejor, pero sin campos de concentración
Ubicado en el espacio infinito de Internet, nuestra
utopía está en ninguna parte, y gracias a Dios allí
permanecerá.